El Lago de los gansos


Estábamos mis hermanos, yo y unos amigos jugando con una pelota frente al lago de los gansos en el Centro Vacacional Huampani, tendría aproximadamente 6 años, era las vacaciones de verano del Colegio, el sol brilla con gran esplendor. Cuando de pronto alguien de mis amigos dio una fuerte patada a la pelota y esta fue a caer a la laguna, todos se quedaron sorprendidos y nadie se quería meter para sacar la pelota. Yo me atreví a entrar a la laguna, el agua estaba fría, verde y el suelo estaba baboso, no tenía mucha profundidad. Así fue que con mucho cuidado ingrese a sacar la pelota, no me importo mojarme las zapatillas, entonces poco a poco fui caminando hasta que alcancé a agarrar el tan valioso objeto, me di la vuelta de regreso y en eso uno de los gansos hizo un fuerte y extraño sonido. Yo me asuste y lance el balón, uno de mis amigos lo cogió, me resbale y caí, empecé a patalear y a llorar.



Ninguno de mis hermanos y amigos se metió a sacarme, uno de mis hermanos fue a llamar a mi mamá. Cuando llegó se acercó a la orilla de la laguna, se puso de rodillas estiro sus brazos, me sostuvo de mis pequeñas manitos y me sacó. Y me llevo al Bungaló, me baño y cambio de ropas.

Mamá me dijo:

  Martincito no vuelvas hacer eso, te has podido ahogar.

   Disculpa mamita, es que quería sacar la pelota para seguir jugando.

   ¡Así se caiga Perico los palotes, no lo vuelvas hacer!

Desde ese día no volvimos a jugar cerca de ese lugar.

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